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Auspiciadores

ANECDOTAS

Adolescentes en el Chopicalqui...
Estabamos escalando el "Chopi" en el 99, compartiendo cordada con A. Hung y P.Santibañez, era mi segundo intento a este coloso de la Cordillera Blanca, el tiempo estaba muy malo y nuestro objetivo era sólo probar suerte y ver hasta donde podiamos llegar. En el trayecto todos los escaladores descendían nos decían que era imposible hacer cumbre, la nieve estaba muy profunda. Llegamos al campo morrena y encontramos a los cocineros de una expedición americana, nuestra idea era bajarnos al día siguiente porque nevaba mucho, pero hubo algo que nos hizo cambiar de idea, nos dijeron que en el campo hielo C1 habían una expedición numerosa con muchachos de 12 a 15 años escalando con sus padres, nos quedamos mirando y decidimos salir, llegamos al C1 y era cierto habian varios adolescentes, quienes regresaban de atacar la cumbre sin éxito por la profundidad de la nieve, ellos tenían su guía quien nos dijo que si seguía nevando ni pensaramos en atacar la cumbre, tuvimos mucha suerte y paro de nevar esa noche, salimos 2 am y después de 9 horas alcanzamos la cima. Y pensar que nos íbamos a bajar, a veces una pequeña "motivación" para no quedar en ridículo hace que cambie una historia.
Firmado: C.Verdeguer

Pero respetaron las mochilas...

Un feriado muy largo en Fiestas Patrias del 99 nos animó a un grupo de socios del club a realizar una pequeña parte del famoso circuito de trekking de la Cordillera Huayhuash. Luego de un maltratador viaje nocturno de Lima a Oyón, partimos hacia la Cordillera Raura en una combi particular, al llegar al punto de inicio de la caminata, descargamos las cosas y al revisarlas nos dimos cuenta que habíamos sido víctimas de un robo, el ayudante del chofer viajaba en la parte superior junto a nuestro equipaje y en el transcurso del viaje realizó una "inspección" por nuestras mochilas extrayendo las gafas glaciares de Alberto, quién se puso como un "hígado" renegando todo el camino y para sellar su enojo (y el nuestro también) al terminar el recorrido Cordillera Raura - Laguna Surasaca - Quebrada Huanacpatay - Cajatambo y ya de regreso a Lima desde Cajatambo, compramos nuestros pasajes a casa, subimos nuestras mochilas al carro y luego bajamos un rato a comprar algo de queso, al retornar al transporte "oh sorpresa" el carro se había marchado... sin nosotros, pero si con nuestro dinero de los pasajes, pero nuestras cosas estaban a un costado en la vereda (al menos las respetaron y no se las llevaron), sin saber que hacer y sin dinero, buscamos la forma de retornar a Lima, consiguiendo solo un micro de ruta limeña (que decía en un costado "Villa Salvador") que había llevado gente a la zona por las fiestas, luego de más de 13 horas de viaje, sentados en la escalerilla del carro (ya no había sitio) y tragando todo el polvo del camino llegamos a Lima a las 3 de la mañana.
Firmado: Juan Puelles.

Como delincuentes...
Sucedió un fin de semana de los primeros meses de 1999, David Vega, José Vilchez y yo habíamos partido rumbo a Ticlio para dormir en el CB del Monte Meiggs, con la intención de realizar la ascensión a este pequeño y clásico 5mil de la Cordillera Central al día siguiente; como era inicio de año nevaba mucho y luego de solicitar el permiso respectivo y dejar nuestro documentos de identidad en la caseta de control (aquí funciona una compañía minera) nos propusimos a instalar nuestras carpas ya que el frío y la nevada se hacían más intensos por causa del viento, ya instalados dentro de nuestras carpas escuchamos unas voces gruesas que provenían de afuera, al echar un vistazo vimos como más de 5 efectivos de seguridad, armados hasta los dientes, de forma prepotente y amenazadora nos "votaron como delincuentes" (textualmente) del CB Meiggs indicando que era propiedad privada. Les mencionamos que ya habíamos pedido el permiso respectivo y dejado nuestros documentos, mas ellos nos contestaron que nos daban 5 minutos para salir del lugar o "usarían la fuerza", sin siquiera poder acomodar nuestras cosas en la mochila (las tiendas ya estaban instaladas al igual que nuestras colchonetas y bolsas de dormir), fuimos desalojados cargando todas nuestras cosas como pudiéramos y prácticamente arrastrando nuestras carpas... y en plena nevada. Al final nos fuimos a dormir cerca del CB Anticona, pero pasamos una mala noche asorochados por el trajín y el sabor amargo del disgusto.
Firmado: Alberto Hung.

El calzoncillo en las galletas...
Corría el mes de noviembre del año 1996, el club tenía programado una actividad de tres días para recorrer los caminos hasta los ahora famosos restos arqueológicos de Huacapune y la laguna de Ucte. La mitad de los participantes en aquella ocasión eran debutantes, este era su primer contacto con la naturaleza de este modo "casi salvaje" para ellos, uno de los participantes era Oscar Ríos. Habíamos llegado ya a la explanada al pie de los restos arqueológicos donde instalamos las tiendas, luego de eso nos juntamos todos a conversar y reírnos un poco contando chistes y anécdotas y matando el hambre con unas galletas de agua que Oscar gentilmente había colocado al centro del grupo para que la gente pudiera ir cogiendo mientras conversaba. De repente todo el grupo estalló en risas, una de las chicas del grupo (Carito) había extraído de la bolsa no una galleta sino un calzoncillo perteneciente a quien más... pues a Oscar, quien zambito él, se puso morado de la vergüenza. El saldo positivo de esta caminata fue que meses después Oscar, Carito, junto a Roxana, Elizabeth y Toño (todos ellos debutantes de Huacapune) pasaría a engrosar la lista de socios del club.
Firmado: Alberto Hung.

Solo un chupetín...
Regresabamos de escalar el Chopicalqui y nuestro transporte llegó casi anocheciendo, en el trayecto el chofer quiso hacer mas dinero y recogió a un israelita que estaba solo tirando dedo, pese a que le advertimos que no lo hiciera. Llegando a Huaraz el chofer le exigió que le pagara algo, pero él le dijo que no tenía dinero, el chofer se puso a discutir con él fuera del carro, exigiendole un pago, al final le pidió que le diera algo, cualquier cosa...el muchacho rebuscó en su mochila y le dió algo que no pudimos ver. Cuando el chofer subió a la camioneta le preguntamos que le había dado y nos respondió de muy mal humor: "Ese miser... sólo me dio un chupetín!!".

Firmado: C.Verdeguer

Otra mas con Oscar...
El año 97 fue un año en el que se hacían muchas exploraciones a rutas "nuevas" para nosotros. Un grupo del club recorríamos la parte alta de la quebrada que conduce a la conocida cascada de Atancayo. Oscar y yo tratábamos de llegar al camino bajando como podíamos por una ladera bastante empinada y llena de maleza. El terreno se puso mas empinado y no quedaba mas que sacar la pequeña cuerda de nylon de la mochila. En aquellos tiempos nuestra experiencia con estos tipos de artilugios eran escasos. La idea era que Oscar bajase por la cuerda y luego yo destrepaba, como no había donde fijar la cuerda la pase por mi cuerpo ya que la distancia a bajar era muy corta. Oscar descendía pero su "alto peso" me comenzaba a jalar, me asomé un poco para ver la distancia que había mas o menos entre su pie y el suelo y vi solo un metro hasta el piso, al no poder soportar mas su peso y calculando la distancia tan corta de caída pues solté la cuerda y .... no había un metro solamente. Oscar fue a darse un buen sentón en el suelo que hasta ahora le debe doler.
Firmado: Alberto Hung.

La gran Calzoncillada...
El año 97 estaba ya por acabar, las chicas del club: Carito, Elizabeth y compañía se habían propuesto realizar entre ellas una "pijamada" a la cual por supuesto no estábamos invitados los varones del club. Heridos en nuestro amor propio y para sacarnos el clavo del "choteo" planeamos hacer nuestra "calzoncillada" y luego de reunirnos en la Av. Abancay nos enrumbamos hacia la ciudad de Huacho. Iniciamos nuestra calzoncillada paseándonos por las cantinas de Huacho y calentando el ambiente con unos cuantos "margaritos" de cerveza. Las discotecas empezaban a abrir sus puertas y la gente empezaba a poblar las pistas de baile. Ingresamos. Solo éramos hombres, el problema era conseguir las chicas. Se me ocurrió una gran idea: el que consiguiese un grupo de chicas y las traía "no pagaba las chelas". No paso un minuto y el chino Alberto estaba ya con un grupo de chicas camino a nuestro sitio. El tono comenzaba para nosotros. David, alias "el mudo" se la pasaba sin baila, sin conversar, solo sentado en una silla de madera tomando y tomando, mientras el chino tenía estampado en la pared a una de las chicas. Ya la fiesta había concluido. Ya todos se había marchado, éramos los últimos y prácticamente nos sacaron de la disco con el aserrín del suelo cuando el sol calentaba ya las calles de Huacho.
Firmado: Oscar Ríos.

El precio del debut...
Finales del año 96, el invierno se iniciaba en la sierra y el club tenía programado su segundo ascenso al Monte Meiggs en la Cordillera Central, era un grupo regular de participantes y no todos socios del club. Un argentino "cargoso" se había puesto mal durante la noche en el campo base, tras sus quejidos nos enteramos que sufría de arrimia cardiaca (cosa que no nos lo había mencionado antes de partir), la solución era bajarlo. Primero lo sacaríamos hasta la carretera para embarcarlo hasta San Mateo. Algunos socios del club se ofrecieron de voluntarios para bajarlo cargando de a ratos, ellos eran Abel, Hernán, los debutantes en grandes alturas Paúl, un jovencísimo Alberto y yo. Lo cargábamos de a dos turnándonos hasta que lo sacamos cerca a la cabaña en Ticlio, lo pusimos cerca al motor de un camión para darle un poco de calor y les pedí a Paúl y Alberto que fueran a la cabaña a ver si había algo caliente para tomar. El tiempo transcurría y no retornaban de la cabaña, embarcamos al argentino y sus amigas y fuimos a la cabaña a ver que había pasado con los muchachos. Abrimos la puerta y los encontramos a los dos bien sentados en las bancas con los brazos y la cabeza recostados en la mesa "durmiendo". El cansancio los había vencido en su debut en estas alturas, pero dejaban en claro desde ya su predisposición a ayudar siempre a quien lo necesite. Al día siguiente firmaban su primer 5mil.
Firmado: Miguel Diaz.

El objetivo es lo que cuenta...
Estabamos regresando del Alpamayo en el 2003 y me encontré en la quebrada Santa Cruz con el guía huaracino Rodrigo Callupe, le cometé que acababa de escalar el Quitaraju y se sorprendió, yo sacaba mucho pecho por mi "hazaña" y le daba mil detalles del ascenso, al terminar de contarle mi epopeya noté que Callupe venía guiando a un sólo cliente el cual estaba montado en un caballo, le pregunté muy circunspecto que hacía guíando, alguién de su gran experiencia y trayectoria, a un sujeto que no podía siquiera caminar. Me miró sonriente y me dijo "El americano no quiere cansarse caminando...su objetivo solamente es escalar el Alpamayo y bajarselo en skis" en ese momento me empequeñecí...
Firmado: C.Verdeguer

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