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| Buhl
en su juventud |
Hermann
Buhl, nacido en Innsbruck en 1924, fue sin duda, uno de los alpinistas
punteros de su época, aquella etapa heroica del alpinismo en
blanco y negro, en la que se inscriben las grandes hazañas,
como las primeras ascensiones a los ochomiles.
Buhl,
que en sus inicios y debido a sus escasos recursos económicos,
comenzó a escalar con cuerdas de tender la ropa, acabó
realizando dos de esas primeras conquistas a las montañas
más altas del planeta, la citada al Nanga Parbat en 1953,
que acabó completando en solitario, y la del Broad Peak en
1957 junto a Kurt Diemberger.
En
julio de 1953, este "flacuho" alpinista austriaco, que
nunca destacó por una buena condición física,
hollaba por tercera vez en la historia la cumbre de un ochomil,
el Nanga Parbat, de 8.125 metros, auténtica bestia negra
del alpinismo alemán, donde habían perdido la vida
hasta treinta de sus alpinistas en las constantes tentativas a esta
montaña.
Después
de cuarenta horas sin comer y de más de diecisiete de escalada
en solitario, Buhl se hacía con el tercer ochomil, al que
seguiría un terrible descenso que incluyó un vivac
a más de ochomil metros y posteriores congelaciones y amputaciones
en los pies, lo que no le impidió realizar posteriormente
importantes escaladas, como la oeste del Dru o la Aiguille Noire
du Peuterey. Sin duda, su fuerza de voluntad le llevó a lo
más alto del Nanga y fue siempre su mejor arma en los desafíos
a las crestas del Himalaya.
En
1957, cuatro años después, Buhl, regresaba a Asia
junto a otro joven escalador, Kurt Diemberger, con el que realizaría
otra de las primeras ascensiones a un ochomil, en este caso el Broad
Peak (8.047 metros). Acompañados de Markus Schmuck, jefe
de expedición, y Fritz Wintersteller, y gracias al empuje
del joven Diemberger, Buhl se hizo con su segundo ochomil, a pesar
de que los problemas y fuertes dolores por las congelaciones y lesiones
sufridas en el Nanga en 1953, estuvieran siempre presentes durante
la ascensión. Desde la cima, y junto a Diemberger, pudieron
divisar su siguiente objetivo, el Chogolisa, el "tejado"
del Karakorum.
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| Buhl
cerca de la cima del Broad Peak |
Hacia
allí partieron pocos días después, sin saber
que esta vez la fortuna sólo acompañaría al
alpinista austriaco hasta el campamento base. Decidieron emplear
un innovador y más depurado estilo de ascensión, el
alpino, que suponía montar y desmontar los sucesivos campos
de altura, conforme fueran ascendiendo esta inescalada montaña
de 7.640 metros. Esta decisión suponía un radical
adelanto en aquella época: ascender todo un sietemil del
Karakorum en tres días, en lugar de en tres semanas.
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| Buhl
en su juventud |
El
día 24 de junio de 1957 comienzan la ascensión, cada
uno con 25 kilos a sus espaldas. Tras un primer vivac a 6.370 metros,
un segundo campamento a 6.700 y una tercera jornada en la que el
temporal les impidió salir de la tienda, el 27 de junio inician
su ataque a la cumbre norte de la montaña, a través
de la arista noreste. El sol y buen tiempo que les acompañaba
se convirtió poco a poco en una fuerte ventisca que borraba
sus propias huellas y que les obligó a darse la vuelta cuando
ya habían superado los 7.000 metros.
Durante
la bajada, Diemberger encabezaba la marcha. Tras un traspiés
que casi le cuesta la vida, Kurt comenzó a impacientarse
por la tardanza de Buhl. Cuando remontó la huella que había
abierto durante el descenso, pudo comprobar como su compañero
se había desviado de la misma unos metros hacia la arista,
precipitándose al vacío que se abría al borde
de la cornisa. Con 33 años, desaparecía un genial
alpinista adelantado a su tiempo.
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